Rioja Alavesa en autocaravana: ruta de 23 km

Rioja Alavesa en autocaravana: ruta de 23 km

Me cansé de leer itinerarios que mandan a la gente de Logroño a Haro, de Haro a Briones y de Briones a Nájera, sumando 180 kilómetros de asfalto para visitar cuatro bodegas que podrían haber encajado en una tarde. Esta comarca funciona exactamente al revés: cuanto menos te muevas, más ves.

Son quince pueblos encajados entre una sierra y un río. El punto más al norte y el más al sur del núcleo que de verdad interesa están separados por menos de media hora de conducción tranquila. Y sin embargo, el 80% de los planes que circulan por foros tratan esta franja como si fuera una etapa de tránsito hacia otro sitio.

En doce años organizando salidas de este tipo he subido a esa meseta más de cuarenta veces, en verano, en febrero con niebla cerrada y en plena recogida de uva. Lo que viene a continuación es lo que he comprobado con las ruedas puestas, haciendo Rioja Alavesa en autocaravana, no lo que dice el folleto de la oficina de turismo.

¿De verdad hace falta cruzar media comunidad para ver esto?

No. Y quien te diga lo contrario probablemente no ha contado nunca el gasto de gasoil de un perfilado de siete metros subiendo puertos.

La trampa está en confundir denominación de origen con destino turístico. El Rioja cubre unas 66.000 hectáreas repartidas en tres subzonas; la franja alavesa es la más pequeña de las tres y, por una casualidad geográfica, la que concentra más casas visitables por kilómetro cuadrado. Mi primer viaje aquí lo planteé mal: cuatro bases distintas en cinco días, recoger cuñas de nivelación cada mañana, vaciar grises en sitios diferentes. Acabé agotado y vi menos que en el segundo intento, cuando no moví el vehículo del mismo aparcamiento durante tres noches.

Qué separa en realidad a la comarca alavesa del resto del Rioja

Rioja Alavesa es una comarca de la provincia de Álava, en el País Vasco, y no de La Rioja. Ocupa unos 300 kilómetros cuadrados entre la Sierra de Cantabria y el Ebro, agrupa quince municipios vitivinícolas y mide apenas 25 kilómetros de extremo a extremo. Esa pertenencia administrativa condiciona normativa de pernocta, señalización y servicios.

Lo digo porque media internet la coloca en la comunidad vecina y eso tiene consecuencias prácticas: las ordenanzas municipales que regulan dormir dentro del vehículo las dictan ayuntamientos alaveses, con criterios propios, y la señalización de las áreas depende de la Cuadrilla de Laguardia, no del Gobierno riojano.

Luego está la razón física, que no tiene nada que ver con el marketing. La Sierra de Cantabria se levanta como un muro de caliza justo al norte y supera los 1.400 metros en sus cotas más altas, con el Toloño como cumbre más reconocible a 1.271. Ese paredón corta los frentes atlánticos y deja la meseta de abajo con precipitaciones bastante más escasas que la cara norte. Los pueblos se asientan en torno a los 500-650 metros de altitud, la villa de Laguardia ronda los 635, lo que da uvas de ciclo corto y vinos con un perfil distinto al de la ribera baja del Ebro.

Para quien viaja sobre ruedas esto se traduce en algo concreto: las distancias entre una puerta y la siguiente son ridículas porque el terreno cultivable es estrecho. Estás metido en una franja de apenas 10 kilómetros de ancho entre la roca y el río.

Un triángulo de quince pueblos entre la Sierra de Cantabria y el Ebro

Labastida al oeste, Oyón al este, el Ebro cerrando por el sur. Dentro caben Laguardia, Elciego, Samaniego, Villabuena, Leza, Navaridas, Elvillar, Lanciego, Kripan, Yécora, Lapuebla de Labarca, Baños de Ebro y Moreda. Quince en total, ni uno más.

El núcleo que a mí me funciona, el que da título a esto, lo forman cuatro de ellos. Sumando los tramos de carretera entre Samaniego, la villa amurallada, Elciego y Elvillar salen 23 kilómetros contados de asfalto. Veintitrés. Menos de lo que mucha gente conduce para ir al trabajo cada día.

Por qué Laguardia y Haro no se recorren con el mismo plan

Haro es una ciudad pequeña con barrio de bodegas histórico junto a la estación: calles anchas, aparcamiento a las afueras, casas que reciben autobuses de 50 plazas sin despeinarse. Allí un vehículo grande se mueve bien.

El caso alavés es otra cosa. Casco medieval cerrado, dos puertas de acceso con arcos de piedra, calles peatonales y un subsuelo horadado por unas 300 cuevas de crianza excavadas bajo las casas. Entrar con cualquier cosa que pase de 2,80 de altura es una mala idea. Se deja fuera y se sube andando: cinco minutos de cuesta.

La cosa es que ese detalle cambia toda la lógica del viaje. En un sitio aparcas cerca y visitas; en el otro aparcas una vez, bien, y conviertes ese punto en tu base.

Las zonas de pernocta que existen de verdad (y las que ya no)

Aquí viene la parte que más correos me genera, y la que más desactualizada circula por internet.

Estos son los cinco puntos de la comarca que uso o recomiendo, con lo que encontrarás en cada uno:

  • Laguardia: explanada asfaltada junto a las murallas, sin servicios garantizados
  • Elciego: zona alta cerca del frontón, con punto de luz
  • Oyón: vaciado, agua y tomas de corriente en algunos puestos
  • Elvillar: estacionamiento tranquilo, acceso al dolmen a pie
  • Lapuebla de Labarca: ribera del Ebro, llana y con poco tránsito nocturno

Varias de las áreas que aparecen en aplicaciones llevan años cerradas, reconvertidas en aparcamiento de turismos o con señal de prohibición expresa de pasar la noche. Lo he comprobado en campo más de una vez, llegando de noche a un sitio que en la app aparecía con cinco estrellas y encontrándome una barrera de 2 metros. Mi recomendación, por aburrida que suene: una llamada al ayuntamiento 48 horas antes. Tres minutos de teléfono te ahorran hora y media de rodeo.

Dicho esto, la zona tiene una densidad de puntos habilitados bastante decente para su tamaño. Varios municipios compiten por atraer a este tipo de visitante porque, sencillamente, gasta en vino.

Laguardia: el aparcamiento de Páganos, al pie de las murallas

Es el punto que más uso. Queda en la zona baja, en la salida hacia Páganos, con la muralla justo encima y un paseo de unos 400 metros hasta la puerta de Carnicerías.

Superficie asfaltada, bastante llana (aunque la última vez tuve que meter una cuña en la rueda trasera derecha) y con sombra escasa en agosto. La primera noche que dormí allí había tres camper más y un perfilado belga; ni ruido ni problemas. El servicio de aguas no siempre está operativo, así que conviene llegar con el depósito limpio hecho.

Detalle práctico: desde ahí sales andando a El Fabulista, metida en el casco histórico, donde la visita se hace bajando a la cueva. Sin tocar el volante.

Vehículo perfilado aparcado en zona de pernocta rural junto a muro de piedra

Elciego, Elvillar y Oyón: servicios, luz y lo que cuesta cada noche

Elciego queda a 7 kilómetros escasos de la base anterior. Tiene zona de estacionamiento en la parte alta, cerca del frontón, con punto de luz y vistas directas al edificio de titanio de Frank Gehry que se inauguró en 2006 y que cambió para siempre la silueta del valle. Pendiente ligera en la parte sur; aparca mirando al norte.

Elvillar está a 5 kilómetros por la A-3228 y es el acceso natural al dolmen de la Chabola de la Hechicera, un monumento megalítico de unos 5.000 años al que se llega por pista en diez minutos andando. Pueblo pequeño, tranquilo, con poco tráfico nocturno.

Oyón es el más grande de los cuatro, supera los 3.000 habitantes y tiene la infraestructura más seria: punto de vaciado, agua y, en algunos casos, tomas de corriente. Si vienes de una ruta larga y necesitas restablecer depósitos y batería, este es el sitio. Queda unos 12 kilómetros al este.

Municipio Distancia desde Laguardia Servicios Acceso +7 m
Laguardia 0 km Explanada asfaltada, sin servicios fijos Sí, fuera del recinto
Elciego 7 km Estacionamiento con punto de luz Sí
Elvillar 5 km Estacionamiento sin servicios Sí
Oyón 12 km Vaciado, agua y corriente Sí
Villabuena 9 km Sin área habilitada No recomendable
  • Pernocta gratuita: la mayoría de explanadas municipales
  • Áreas con servicios completos: en torno a 8-12 € la noche
  • Camping con electricidad: a partir de 20 € en temporada alta

Aviso honesto: estas horquillas cambian. Las he visto moverse dos veces en los últimos tres años.

El error de dormir lejos de las bodegas que sí reciben vehículos grandes

Este es el fallo que más veces he visto repetir, y lo cometí yo primero.

No todas las casas de la zona tienen acceso para algo que mida más de seis metros. Muchas están al final de un camino de concentración parcelaria de tres metros de ancho, sin posibilidad de giro, con el añadido de que el GPS te mete por ahí tan contento. En septiembre de 2022 acabé haciendo 600 metros marcha atrás por una pista de viñedo en Villabuena porque confié en la navegación.

Las que sí están preparadas, las grandes, las de arquitectura firmada, las que organizan visitas con reserva, tienen aparcamiento propio dimensionado para autobuses. Ysios, con la cubierta ondulada que proyectó Santiago Calatrava a principios de los 2000, está justo en la carretera que sube hacia la sierra, con explanada amplia. Baigorri, en Samaniego, igual. Marqués de Riscal lo mismo.

¿Y las pequeñas, las familiares, las que a menudo dan el mejor rato? Esas se visitan dejando el vehículo en el pueblo y caminando o pedaleando. Por eso la base importa más que el itinerario.

Si estás montando un recorrido más amplio y esta comarca es solo un tramo, en nuestra ruta por el norte de España desarrollamos cómo encaja esta meseta vitivinícola con las etapas de costa y montaña sin duplicar kilómetros innecesarios.

¿Cuántos días necesitas si no quieres conducir cada mañana?

Tres noches. Esa es mi respuesta después de probar con dos y con cinco, y coincide con el itinerario que la propia Ruta del Vino plantea para quien llega en autocaravana o camper.

Con dos noches entras en bucle: llegas, visitas una casa, duermes, visitas otra, te vas. No ves un pueblo entero ni te da tiempo a subir a un mirador. Con cinco, salvo que te interese caminar por los senderos de la sierra, empiezas a repetir.

Tres jornadas permiten algo que me parece el verdadero lujo de viajar así: desayunar sin mirar el reloj, dejar el vehículo donde está y moverte a pie o en bici. Las bicicletas, por cierto, cambian el viaje por completo aquí. Las pendientes son suaves salvo la subida hacia la sierra, y los caminos entre cepas están en buen estado la mayor parte del año.

Lo que nadie cuenta sobre circular entre viñedos en plena vendimia

Entre mediados de septiembre y la segunda semana de octubre, esta zona se convierte en un polígono industrial al aire libre.

Tractores con remolques cargados de cajas ocupando el carril entero. Camiones entrando y saliendo de los accesos sin demasiada ceremonia. Cuadrillas moviéndose en furgonetas a horas raras. Las carreteras secundarias como la A-3210 o los enlaces entre Navaridas y Leza tienen tramos donde dos vehículos anchos no se cruzan cómodamente.

Mira, lo que pasa es que esa misma congestión es el mejor momento del año para estar aquí. El olor a mosto llega hasta la carretera. Todo está en plena ebullición y, si preguntas bien, alguien te deja asomarte a la zona de recepción de uva.

¿Compensa el agobio de tráfico? Solo si aceptas tres condiciones: mover el vehículo lo mínimo, hacerlo fuera de las franjas de 8:00 a 10:00 y de 18:00 a 20:00, y reservar plaza con antelación. Las explanadas se llenan.

Tractor con remolque de uva en camino entre viñedos durante la vendimia

Tres jornadas sin repetir carretera: así se encaja el itinerario

Lo planteo como lo hago yo, con base única y radios cortos.

Día uno: llegada y casco amurallado

Entrada por la A-124 desde Logroño o desde Vitoria, estacionamiento en la explanada baja y el resto de la tarde a pie. Subida a la muralla, vuelta por las dos iglesias y visita a una cueva de crianza del casco antiguo. Cero kilómetros adicionales.

Día dos: el eje de la arquitectura

Mañana en Elciego, 7 kilómetros de ida, con reserva previa en la de la estructura metálica. Vuelta por Navaridas para completar el bucle sin deshacer camino. Tarde libre para subir hacia la sierra, donde la de la cubierta ondulada regala la mejor fotografía del valle al atardecer.

Día tres: prehistoria y vino de pueblo

Elvillar por la mañana, con la caminata hasta el dolmen, y regreso por Lanciego si vas a salir hacia el este. Si tu siguiente destino es Navarra, Oyón te deja en la A-1 en veinte minutos con los depósitos resueltos.

Total: unos 60 kilómetros en tres días contando el acceso y la salida. Comparado con las rutas que mandan a la gente de punta a punta de la denominación, con 350 kilómetros largos en el mismo tiempo, la diferencia en consumo y en cansancio es brutal.

Lo que llevarías si repitieras

Cuñas de nivelación, porque casi ninguna explanada está perfectamente plana. Calzado de monte si piensas subir al Toloño. Y una nevera con margen, porque vas a comprar directamente en origen y en verano el maletero de un vehículo aparcado al sol supera los 50 grados sin despeinarse.

Puerta de piedra de acceso al casco amurallado de un pueblo vitivinícola alavés

Preguntas frecuentes

¿Rioja Alavesa está en La Rioja o en el País Vasco?

En el País Vasco. Es una comarca de la provincia de Álava, aunque sus vinos se amparen bajo la misma denominación de origen que los de La Rioja. Por eso las ordenanzas de pernocta, la señalización y los teléfonos de consulta son los de ayuntamientos alaveses.

¿Cuál es la mejor época para visitar la comarca en autocaravana?

Mayo, junio y la primera mitad de octubre. En julio y agosto la sombra escasea en las explanadas y el calor dentro del vehículo es incómodo. En invierno la meseta aguanta bien, pero el viento en la subida a la sierra y la niebla cerrada de enero y febrero complican los puertos como el de Herrera con un perfilado alto.

¿Se puede aparcar la autocaravana en las bodegas?

Solo en las grandes. Las de arquitectura firmada y visitas con reserva tienen explanada para autobuses; las familiares están al final de caminos de tres metros sin espacio de giro. Para esas, deja el vehículo en el pueblo y acércate a pie o en bici.

Conclusión

Llevo doce años diciéndole a la gente lo mismo y la mitad no me cree hasta que lo prueba: el valor de esta meseta no está en cuántas puertas tachas de una lista, sino en poder dejar el vehículo quieto y vivir el sitio a pie.

Veintitrés kilómetros de carretera dan para cuatro pueblos, tres visitas serias, un dolmen de cinco milenios y un casco medieval horadado como un queso. En tres días. Sin plegar el toldo cada mañana.

¿Es un plan para todo el mundo? No. Si lo tuyo es cubrir 300 kilómetros diarios y dormir en un sitio distinto cada noche, esta franja te va a parecer pequeña y te irás con la sensación de haberla despachado en una tarde. Pero si lo que buscas es exactamente lo contrario, aquí tienes uno de los mejores territorios de la península para hacerlo. Por eso en nuestra flota ajustamos el equipamiento al destino concreto y entregamos cada autocaravana equipada para tu ruta de bodegas con lo que esta zona pide: nivelación, nevera con capacidad real y depósitos pensados para quedarse varios días en el mismo punto.

Escrito por Carlos Herrera

Autor y redactor de M40 Autocaravanas y especialista en turismo itinerante sobre ruedas. Lleva más de una década planificando rutas por España y Europa, habiendo testado personalmente decenas de modelos, desde camper vans hasta integrales de gran tonelaje en condiciones reales de carretera. Conoce en profundidad la normativa vigente, las zonas de pernocta permitidas y los criterios técnicos que determinan si una autocaravana encaja con el viajero o no. Su enfoque combina la experiencia acumulada en ruta con el conocimiento práctico del sector del alquiler: sabe lo que falla, lo que enamora y lo que nadie te cuenta antes de reservar.